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lunes, 1 de noviembre de 2010

KEDOUGOU - PAIS BASSARI - PAIS BEDICK - DINDEFELO - KEDOUGOU

Llegamos a Kedougou un poco desorientados y muertos de hambre; así que paramos en el primer sitio que encontramos mas cercano a la gare voiture (cocheras) allí nos informamos de que había mas de un campamento. Nosotros acabamos en Chez Diao, un campamento bastante chulo que nos había recomendado Emilio; se ha convertido en nuestro centro de operaciones a través del cual nos movemos por la región de Kedougou. 

Foto para Alba (lavando la ropa)

En el campamento conocimos en seguida a nuestro segundo chapitas del viaje, un guía de no mas de 20 anos empeñado en que teníamos que contratar sus servicios, alquilar un cuatro por cuatro con aire acondicionado, cenar, comer y desayunar en el campamento, dejar regalos, medicamentos, mandarle un mp3 gratis desde Espana, comprar huevos cocidos para todo el mundo y un sin fin de peticiones mas, por supuesto todo eso a unos precios infladisisimos. El pobre esta bastante decepcionado con nosotros porque no hemos contratado absolutamente nada, excepto un par de desayunos. Cosa que no termina de entrar en su cabeza pues cada día nos cuenta que han venido otros blancos que se han dejado no se cuantos miles de francos cefas en noseque y nosotros no. No entiende que tenemos un presupuesto justito, que no les damos regalos porque no somos los reyes magos blancos; que comemos en los puestos de los pueblos porque preferimos contribuir con la población local, que dormimos unica y exclusivamente en alojamientos locales y si puede ser no en los destinados al turismo privado sino en los destinados al pueblo, que utilizamos el transporte local que a pesar de ser un infierno de polvo, gente y tener que empujar es el que les deja pasta a los sindicatos de la localidad,  y que nos movemos sin guía porque preguntando se llega a Roma y porque no nos da la gana de dejarles  creer que es normal que te cobren el doble o el triple de un sueldo diario por acompañarte  a un sitio que esta a 1 km, con prisas y haciéndote parar 8 veces a comprar cosas donde ellos quieren etc. Aun así, a mi, personalmente me pesa que no aprecien eso en absoluto y que si aprecien al turista cargado de pasta con 3 dias de vacaciones que paga cualquier precio, contrata coches comunales para el solo trastornando el transporte publico y los trata con deferencia usándolos como empleados. Aun asi te intentan sangrar a cada paso y a veces nos falta la paciencia para contestar a los muchos adultos y ninos que te paran o te saludan para acto seguido pedirte un regalo, algo de lo que llevas puesto o dinero. Lo difícil con los guías es que además de cobrarte un pastón tienes que pagarles el transporte, el alquiler de la bici, la comida y el alojamiento para que encima te lleven a las trampas turísticas mas comunes, cest difficile!! En fin!

Atardecer en Kedougou
De esta guisa llegamos a Salemata, en una sept-place estilo chatarra africana común con los baches comunes y los apretujamientos comunes a los que nuestros culos siguen rebelándose como el primer día.



Salemata es la puerta al Pais Bassari; llegamos allí con la luz justita para descubrir, en dirección a nuestro campamento un chateaux, un castillo!!!! Así en mitad del campo, fue como una ilusión, llegamos a pensar que era de cartón piedra, pero resulto ser el resultado de los sueños de un loco francés llamado Bob (al que por suerte o desgracia no hemos conocido) cuyo objetivo es montar una especie de discoteca-albergue-centro de reuniones para blancos y africanos. Es evidente que en Francia los delirios de grandeza de Bob no fueron bien recibidos y ha tenido que venirse a África, donde todo vale si tienes dinero, para poder decir desde las almenaras: quien va? Y bajar el puente vestido de terciopelo! Que pena!




Salemata no tiene mucho, un par de callejuelas con casitas, la comisaría local y un mercado. El dueño del campamento donde dormimos nos acompaño a la mañana siguiente al inicio del camino que llevaba a Ethiolo, “capital” del Pais Bassari, el camino, de 9 kilómetros, para el cual la mayoría de la gente alquila un guía, discurría por un precioso valle con núcleos de población de cabañitas que debían albergar no mas de  2  familias. Diseminados entre las casitas aparecían campos de maíz, algodón, mijo, cacahuetes y calabazas. Un paseo increíble.








Llegamos a Ethiolo a las 11 de la mañana y nos hospedamos en el campamento Chez Balingo (un señor que me dio la misma impresión que el de un patriarca gitano). El campamento es uno de los mas lindos en los que hemos estado y el encalve era de lo mas bonito. Su sobrino (un guía razonable) nos enseño Ethiolo, no se trata de un pueblo tal y como conocemos los pueblos en España; se trata de pequeños barrios diseminados a lo largo de la montana y cercano a donde vive el jefe del pueblo se encuentra la “plaza” donde se celebran los ritos de iniciación del Padre Camaleón. Los Bassari están divididos según distintas clases de edad. Cada clase de edad tiene distintas responsabilidades para con el grupo de tal forma que poseen una enorme cohesión social. A los 15 anos empiezan los ritos de iniciación, todos los bassaris participan en estas festividades. Cada niño trae un gallo; al cual sacrifican para mirar los testículos, si son de color gris, mal augurio para el niño; augurio del que deben liberarle los más viejos del pueblo, si los testículos son rosas, entonces el chaval tiene buen augurio para el futuro. Luego se llama a las mascaras para el combate; las mascaras (que son preciosas; aunque solo las hemos visto en foto porque son bastante celosos de sus ritos; cosa que se agradece) bajan de la montana para combatir a los niños, dos mascaras por niño. Debe ser increíble

Campamento Chez Balingo

Casa del Jefe del Pueblo


Campamento Chez Balingo
De vuelta al campamento charlamos bastante con una voluntaria americana de peace corps que va a vivir en el Pais Bassari por dos anos estudiando sus costumbres y ayudando en lo que pueda al “ecoturismo” (a ver) y con Balingo; tomando vino de palma y viendo las estrellas (por cierto increíbles…..pero por mas que he intentado hacer caso a las lecciones que me dio sobre estrellas mi padre, no he conseguido encontrar lo mas simple: la estrella polar!! Menuda superviviente..jajajaja…pero la Vía Láctea brilla aquí como nunca la había visto). Creo que asistimos al primer conflicto que el nuevo Management de la americana va a crear, cuando subimos a Ethiolo llevamos una carta desde Kedougou de un viejito de nuestro hostal, la carta era para Dominique, un artista Bassari que hace las mascaras para los ritos de iniciación. Nos enteramos que el señor de Kedougou compraba las valiosas mascaras a precio de ganga para revenderlas en Dakar a precio de oro, total que debido al aislamiento y la falta de medios del artista el precio de su arte estaba seriamente devaluado. Pues bien, con la llegada de la americana esto cambia ya que va a establecer una ruta comercial directamente a Dakar para que los beneficios se queden en el país Bassari, lo cual, os aseguro que no les va a gustar nada a los compradores de Kedougou y a los adyacentes. Las mascaras son, aun así, pequeñas replicas de las originales pero increíbles. Balingo y la gente de Etiolo llevaban esperando por un voluntario de los peace corps 15 anos!!! Y para ellos esta es su oportunidad de meter a la Unesco así sajar a lo que creen ser la gallina de los huevos de oro, pero a mi entender y a riesgo de parecer derrotista, a la larga ellos no van a ver el beneficio y su cultura y modo de vida se va a resentir irreversiblemente.

A la mañana siguiente hicimos el camino de vuelta a Salamata y esperamos unas horas para coger el Nikolo transport (carraca algo mas currada pero igual de llena) hasta el pueblo de Ibel, puerta al País Bedick. El camino fue una locura. Se trata de una pista forestal de tierra hiper roja y con el paso de la carraca se levanta un polvo de lo mas asfixiante, para cuando nos bajamos en Ibel completamente entumecidos descubrimos que nos habíamos vuelto totalmente pelirrojos (rastas incluidas) y la piel era naranja fosforita. Estuve estornudando por media hora, con los sensible que tengo yo la pituitaria, para risas varias de la población de Ibel.

En Ibel no conocíamos ningún campamento; así que según nos bajamos del transporte preguntamos al primer chaval que sin dudarlo nos ofreció el suelo del terrenito familiar para que pusiéramos nuestra tienda de campana, el mismo chaval, Hamadi, nos enseño el pueblo de Ibel a nivel profundo, creo que llegamos a saludar a todas las familias del pueblo, desde el jefe hasta la ultima abuela, precioso y agradable, pero acabamos extenuados de saludos infinitos de 5 a 10 minutos por persona. A las 8 de la tarde ya estábamos como locos por meternos en la tienda y sobar. De todas formas a las 18:30 se va la luz y no hay mucho mas que hacer asi que como las gallinas nos vamos a dormir a las 8 y nos levantamos a las 6 o 7.



Ayudando a cocinar

ayudando a cocinar

Hamadi nos acompaño también por el empinado camino que lleva a Iwol, el pueblo mas autentico que hemos visto desde que estamos en Senegal; solo por el camino ya vimos montones de piedras manchadas de sangre para ahuyentar los malos espíritus. Las abuelas tienen la nariz atravesada por un palo fino y el pelo súper característico (lamento no poder poneros una fotos… nos sentimos incapaces e irrespetuosos solo de sacar la cámara). Iwol esta en lo alto de una loma (30 minutos de subida con el 70% de pendiente, en algunos casos algo mas). Las casitas en Iwol están mucho más apiñadas, lo que le da un aspecto de aldea cohesionada. El jefe del pueblo, que se llama Juan Bautista, al que por su puesto hay que saludar siempre antes de pasear por sus dominios, es el único que sabe francés, por lo que además es también el profe del colegio del pueblo y el que te cuenta los orígenes y lo mas característico del pueblo. El pueblo tiene dos árboles sagrados, un baobab de 700 anos, increíblemente gigante y poderoso; con unas ramas potentísimas de las que todavía cuelgan frutas. Que no habrá visto ese árbol! Parecía tan poderoso y a la vez tan amistoso! Los bedicks le hacen ofrendas y utilizan sus frutos para alimentarse y prevenir la malaria. El otro árbol es una Ceiba, que por lo visto contiene un demonio maligno que no permite sentarse a su sombra, por lo que cada ano deben sacrificar una cabra y rociar su tronco de sangre para purificarlo. Hace unos anos la Ceiba se desplomo en mitad del pueblo, destrozando alguna que otra choza, pero los bedicks no han retirado su madera muerta porque es un árbol sagrado, curiosamente lo respetan por igual a pesar de ser supuestamente un demonio quien la habita. El caso es que de los despojos de la Ceiba han nacido brotes fuertes que parecen querer mantenerla viva a toda costa. Es alucinante.




Baobab sagrado

Baobab sagrado

Casas Calabaza

Ceiba sagrada demoniaca

Desde Iwol, las vistas de Guinea y el Fouta Djalon son increíbles.





Bajando a Ibel desde Iwol
Una vez descendimos a Ibel recogimos la tienda, nos despedimos de la familia de acogida y una vez mas nos llego la gran decepción de la falacia general de la teranga senegalesa, se suponía que todo había sido pura hospitalidad (dormimos en tienda) pero también cenamos con la familia y como los víveres acá son una cosa seria decidimos darles algo de dinero para amortizar nuestros gastos(nuestro gasto fue mucho menor que el de un campamento, pero lo pagamos como tal) fue entonces cuando el chaval respondió: ‘solo esto?’ con el consiguiente bajonazo de nuestra parte, ahí entendimos porque había tiranteces con el vecino a nuestra llegada por ver quien se llevaba al ‘toubab’. Muy muy decepcionante, porque te dan lo que crees que es un trato amable en forma de un servicio impuesto que ni siquiera has elegido! Y te das cuenta que todo el trato cordial y amistoso es puro interés. Esperamos al borde de la carretera que un buen samaritano nos recogiera, el ‘buen samaritano’ resulto ser un africano que con su todo terreno remolcaba a otro todo terreno y que nos hizo el favor de llevarnos a Kedougou por 1500 Cefas cada uno.

Dormimos en chez Diao y salimos a Dindenfelo, el camino, de 37km nos llevo 4 rebotantes horas, por una pista de piedra con océanos, barro y polvo. ‘La bestia’, carraca de turno-extrafuerte,  cumplió su cometido con creces así como el experimentado conductor. Lo mejor que te podía pasar en este viaje era avanzar cerca del vehiculo. Dindenfelo ha sido el único campamento gestionado por el pueblo, cuyos beneficios pagan el arreglo de la carretera (jajajaja), sanidad y educación. El gobierno les pago la formación a 19 guías locales pero no se gasta un solo duro en arreglar una senda de kamikazes  que llaman carretera!!! No lo entiendo!!

La Bestia
Lo mejor del pueblo aparte de los paisajes montañosos es la cascada que se encuentra a 1,5km del pueblo, aunque los termiteros extra grandes de la zona son también dignos de mención.









El Iluminado (jajajaj)


Gracias a todos por aguantar esta enorme chapa que os acabamos de soltar entre los dos. Nos vemos en Guinea. Un besooooooooo. Helen y Kike.



BIGNONA-KOLDA-BELINGARA-TAMBACOUNDA



El viaje de Bignona a Kedougou prometía ser difícil así que nos decidimos a hacerlo en « cómodas » etapas para poder viajar por la mañana y descansar por las tardes. La única etapa digna de mención fue la parada en Tambacounda donde alquilamos un hostal y preguntamos al amable lugareño de turno que era lo mejor para ver en Tambacounda a lo cual respondió : ‘beber cerveza ‘ así que, dispuestos como siempre a seguir los consejos locales nos dirigimos al bar adyacente al hostal donde rápidamente hicimos un par de amigos interesantes con los que entablar conversación. Uno de ellos era un funcionario legal local con el que tuvimos el gusto de conocer la historia de David, un paralítico italiano que se había mudado a ese barrio de Tambacounda por la cantidad de vida social que tenia allá, todo el barrio lo conocía, los niños lo llevaban de un sitio a otro etc. Cuando los padre vinieron a verlo se quedaron asombrados de la cantidad de gente que conocía y ayudaba a su hijo comparado con la vida aislada que llevaba en Europa.





Tengo que comentar aquí, que  a veces simplemente observando la vida social africana te das cuenta de hasta donde ha llegado a desnaturalizarnos el individualismo y la desconfianza de las ciudades. Aquí tanto los locos (a los que nosotros internamos y con suerte visitamos de vez en cuando) como los viejos ( a los que destinamos a residencias especiales apartados de la vida social y a veces consideramos inútiles y con suerte visitamos) como los niños ( a los que confiamos a desconocidos, profesionales en criarlos en serie, por lo ocupados que estamos trabajando) comparten el mismo espacio físico y social, crecen y conviven juntos y a los locos que no tienen familia se les alimenta y cobija en común, sin ningún orden determinado aparente. También es cierto que muchos grupos étnicos como los Bassari todavía tienen estrictas pautas sociales de reparto de tareas , privilegios y obligaciones dentro del núcleo social en forma de ritos de paso de edad que se ocupan de mantener la cohesión social, el respeto a los mayores y la compasión por los enfermos en su lugar.

viernes, 22 de octubre de 2010

BIGNONA-KAFOUNTINE-SALOULOU SALOULOU-BIGNONA-KOLDA




Después de nuestra noche en el hotel Palmiere, el cual lleva un español majísimo (y con un plumón del 15 si me preguntas, lo cual conlleva cárcel por estos parajes) del cual os contaremos un par de historias en breve, conocimos a un hombre que estaba parado delante de una montana de tierra humeante que nos llamo mucho la atención: 


Este hombre resulto ser Shayo un simpático Kafountines con quien nos sentamos a hablar de la vida, del mundo y a tomar un te un buen rato, la conversación fluía rápido y una vez superada nuestra desconfianza inicial descubrimos que Shayo, aparte de desinteresado era un senegalés con una manera de pensar muy abierta y  flexible con las estrictas ataduras sociales que vetan muchas conversaciones en este país. El nos explico que lo que estaban haciendo era carbón a la manera tradicional de los Peul (otra etnia de Senegal aparte de los Wolof del norte y de los Mandinga de Gambia, porque los llamaran así?).La técnica consistía en una vez que el viento había tirado un árbol trocearlo, y hacer una especie de horno cubierto de tierra donde no había llamas pero si una temperatura altísima que carbonizaba la madera, el procedimiento tardaba 15 días y de esta montana sacaban unas 1,5 toneladas de carbón, el procedimiento era un tanto peligroso ya que para sacar el carbón había que subirse a la montana y quitar la tierra, proceso en el cual alguno ha muerto quemado. 


Despues del te Shayo insistio en que si ibamos a Kafountine nos quedaramos en casa de su familia, nada de hoteles. Asi que al llegar a Kafountine nos dirigimos a su casa, donde el hermano mayor tenia una pedazo de tierra con una panaderia tradicional. Aqui acampamos debajo de un arbol bien majo.





Aquí conocimos a Khemou (el chapitas) el hermano de Shayo, que a pesar de ser muy majo era un poco pesado, si le preguntabas que que tal, empezaba a hablar por unas 2 horas y media seguidas sin control y la perraca de la Helen desconectaba y me dejaba a mi solo preguntándome si debería sacar la navaja y atravesarme la garganta antes de escuchar otra media hora de divagaciones inconexas. A pesar de todo nos dio una visión diferente de la cooperación europeo-africana. En resumidas cuentas, el hizo un dosier muy bueno para un proyecto en Kafountine del cual se iban a beneficiar no solo los ancianos locales sino todo el pueblo, comprendía desde la construcción de edificios hasta la creación de plantaciones pasando por la educación . Un parisino empezó a mandar fondos para financiar el proyecto que en total costaba unos 15000 euros, al mandar los primeros 800000 cfa los viejos locales se los repartieron y se casaron con una tercera mujer cada uno e hicieron fiestas varias living la vida loca, al enterarse el parisino se marcho enfadadísimo dejando a Khemu con su caro dossier bajo el brazo y con cara de póker musitando África, África , África…  cest difficil….  Como esta hemos escuchado ya varias historias la verdad. Khemu nos enseno todos los alrededores.




Emilio nos había comentado de acercarnos hasta la isla de Saloulou ; así que decidimos ir para allá. La isla de Saloulou se encuentra a 2 horas en piragua de Kafoutine, pero para llegar a la piragua-patera tienes que andar como unos 30 minutos por la salina-manglar-lodo-barro con agujeros de cangrejos desproporcionados (tenían una pinza enorme de color blanco mas grande que su propio cuerpo). Se nos hundían los pies en el fangazo negro….una sensación de lo mas placentera !! aggg ! Asquito ! pero como toda la gente lo hace pues a una con ellos!


El viajecillo en patera hacia la isla tuvo de todo, desde escuchar a los abuelos hablar en francés acerca de la política de Cassamance ( que ahora esta tranquilita pero que hace unos anos se mataban a tiros los rebeldes y el gobierno), compartir entre todos unas frutas exquisitas que se llaman Detta que son como un kiwi mezclado con limón, pero sin agua….riquísimo !! hasta el enorme cabreo de Kike que, en su buen hacer le presto la cámara de fotos a Khemou, al que le bastaron 20 min y 7 fotos para tirar, sin querer, la cámara al fondo de la piragua que hacia aguas desde que salimos de Kafoutine…no se que pasa pero es como si África se hubiera rebelado contra las cosas electrónicas de Kike, se ha ido todo al pincho, el ordenador, el móvil , ahora la cámara. Ha decidido comprarse un carboncillo, un tam-tam y un ábaco.



Llegamos al pueblo de Saloulou por la noche y la verdad es que fue un momento espectacular, tuvimos que andar 15 minutos por una especie de playa interior y luego por un caminito entre cultivos de arroz llenitos de luciérnagas. Como había una luna llena increíble, había suficiente luz como para ver los campos, los nenúfares, los baobabs del camino, etc. Luego llegabas al pueblo que consistía en una plaza de arena gigante que dividía dos barrios de casitas pequeñitas. Nos presentaron al jefe del pueblo que nos dejo dormir en una de sus habitaciones. Ahí se nos jodio un poco la noche porque se trataba de un lugar infecto ( lleno de bichos, sucio, con una mosquitera agujereada ; un colchón de hace 1000 anos , del que por cierto salió un murciélago en cuanto entramos en la habitación……paciencia, pusimos nuestras esterillas sobre el colchón, nuestras mosquiteras y dormimos como pudimos intentando olvidarnos de todo.







A la mañana siguiente salimos a ver los campos de Marihuana que plantan los lugareños para obtener beneficios de los que poder vivir el resto del ano, porque esta claro que del arroz no viven. El ejercito del gobierno hace la vista gorda , no llegan a la isla , pero eso si ; luego se colocan estratégicamente en Kafoutin para pillar a quien sea con porros y sacarse una pasta. Evidente que a nosotros ni se nos paso por la cabeza tocar la marihuana, que tontos no somos; a ver si encima de fumar una maruja de mierda (llena de semillas) te van a meter un puro de pasta o cárcel por un mísero único porro. Pasando !

La administración de Bush mando pasta al ejército para que entraran los militares allá con lanzallamas pero la gente de aquí es dura y como el gobierno no provee otro medio de vida los acabaron echando y siguieron a lo suyo. Hemos escuchado historias muy truculentas de la policía de boca de Miguel que lleva acá 14 anos, algunas relacionadas con los secuestros de los catalanes de la caravana solidaria, las cuales no nos da tiempo a contar acá.



Ahora estamos de camino al Pais Bassari pero África nos ha bajado los humos por la vía rápida así que el viaje nos llevara dos o tres días porque los viajes por carretera son un verdadero infierno.

Ahora ya que no tengo nada electrónico me he comprado un mechero de Obama el cual enciendo y apago repetidamente, a los locales les gusta y a mi me hace sentir mejor . Un abrazo a todos y mil gracias por los comentarios y por seguirnos en la web. Un besazo enorme para nuestras vouyeaur más jóvenes Eva y Noa.






martes, 19 de octubre de 2010

GAMBIA

                       DAKAR-KAOLAK-FARAFENNI FARAFENNI-JANJANGBUREH


Salimos de Dakar para dejarlo atrás definitivamente, contentos, ya que aunque significaba el dejar atrás muchas comodidades las ciudades en Africa no son una visión muy agradable, la miseria y la pobreza se hacinan por las esquinas para mostrar un panorama humano que refleja la cara mas oscura del ansia de desarrollo personal y del oscuro mito de la prosperidad en la capital. El set- place esta vez era de 7 plazas, pero fuimos en las de atrás y el dolor de culo era considerable, hasta pasar Mbour a pesar del atasco la carretera era decente, pero un rato después, los dos carriles de la carretera se convertían en una amalgama de coches circulando en eses a turnos, ya que los boquetes que había en el asfalto debían tener unos 40cm de profundidad y estaban por todos lados, para mas inri la carretera estaba plagada de enormes camiones de carga que no podrían circular en dirección contraria aunque la carretera estuviera bien, ni que decir tiene que nuestros culos y riñones sufrieron el impacto de la falta de inversión estatal en infraestructuras locales. Llegamos a Kaolak, ciudad que como leímos en algún lado “no trata de satisfacer a nadie” , sin pena ni gloria llegamos a otra estación de “buses” de la que salimos para Farafenni.

Un rato después de subir empezaron los problemas, al parecer no eran bastante que fueramos 5 sentados en una fila de 4 (mas de 20 personas en el bus) con una mochila y dos señoras, una con niños y otra cuyo culo no tenia nada que envidiar a la crema de los portaviones norteamericanos, sino que decidieron que al haber unos 20 cm de espacio para la apertura de piernas un adolescente que ya había pagado pero no encontraba sitio debería sentarse a nuestro lado, como la física ya había predicho el niño no cabía e iba medio en el aire por lo que después de 10 minutos bajo a quejarse al “revisor” (un chaval rechoncho de unos 15 años y con una mala hostia de cagarse). Entonces nos explicaron literalmente que era necesario “empujarnos” entre nosotros a lo cual nos negamos pues ya estábamos tan comprimidos como podíamos estar y el viaje era de 4 horas o mas. Pasamos a ser los malos del vehículo y el precio subió unos 1000 inesperados cfa. Al rato se escucho un ruido, como si se hubiese desprendido una mitad del suelo de la camioneta convertida en minibús, bajamos todos a esperar que la “magia africana” obrara su milagro, una rueda estaba en carne viva con trozos de neumático desprendido, después de una media hora y un cambio de rueda (la de adelante por la de atrás quiero decir) continuamos nuestro camino con un “cloc”, “cloc”, “cloc” de ruido de fondo. Al rato empezó a llover, poco a poco al principio pero furiosamente después y las mochilas estaban en el techo, al cual le pusieron una lona de pastico, después el techo empezó a chorrear por los agujeros de las soldaduras y los tornillos, una buena parte encima de Helena que además estaba al lado de una ventana sin cristal, fue un rato muy largo, sobre todo teniendo en cuenta que lo único que pudimos hacer es poner un pañuelo en el agujero para que el chorro se convirtiera en gotera ya que en vehículo no había ni 1 cm libre. Íbamos a unos 30km/hora y parando cada 20 o 30 minutos para apretar piezas del motor y volver a colocar el embrague que se salía del sitio. Dejo de llover y aunque las goteras persistían pensamos que lo peor había pasado, llevábamos ya tiempo circulando por la “ Trans-Gambia Highway” y no pintaba muy mal, hasta que llegamos a un tramo donde las inundaciones habían hecho estragos, la mitad del vehículo se bajo y lo recorrió a pie, en dirección contraria venían camiones, buses, caballos, motos, pero ninguno se podía mover, los postes de electricidad a los lados de la carretera estaban inundados aproxidamente medio metro. Logramos cruzar y continuamos hasta la aldea mas cercana, todavía del lado de Senegal. Cogimos un taxi que nos llevo hasta el puesto fronterizo de Senegal y después hasta las aduanas de Gambia, donde subió un militar al taxi para escoltarnos hasta el puesto de Farafenni donde nos dieron la visa y pagamos.







El pueblo de Farafeni, consiste una rotonda de la que salen 4 calles, dos de ellas asfaltadas, dos sin asfaltar, a ambos lados de cada calle se desarrollan los barrios del pueblo, que no debe tener mas de 7.000 habitantes (si es que los tiene). Llegamos por la noche y todavía había gente en la calle en sus quehaceres diarios. El taxi nos dejo en el Eddy’s Hotel, un hostalillo regentado por un gordo senegalés bastante majo. La habitación que utilizamos tenia una cama enorme y un ventilador (dos lujos de los que nos habíamos olvidado desde Saint-Louis y que tanta falta nos hace para descansar de verdad alguna noche que otra). Por la mañana Farafeni era otro pueblo, lleno de a vida y de gente vendiendo comida en la calle, hay un mercado bastante completito donde un montón de mujeres vendían frutas y verduras.



Después de desayunar 2 bocatas bastante ricos pero de contenido indefinido nos acercamos con nuestras mochilas en busca del sept-place que nos acercara a JangJangbure. Al ser una ciudad fronteriza (aunque realmente creo que va asi en todo el país) aceptaban la moneda local ( Delasi) y el franco cfa pero tenían una manera de convertir las divisas un tanto curiosa, si por ejemplo pedias un plato de pollo con patatas (se notaba la influencia inglesa por todos lados, los enchufes con toma de tierra e interruptor) costaba 35 Delasi (0,90 euros) pero en Francos cfa costaba casi 3 euros, lo mismo con la habitación de hotel etc, bastante curioso ya que el Delasi esta mucho mas devaluado que el franco cfa cuyo valor esta garantizado por Francia.

Una vez en el set place y sentados para salir a Farafenni tuvimos que esperar unas tres horas a que el conductor llenara todas las plazas, ya hemos aprendido que en Africa es asi, o tienes dinero y vas rápido o tienes tiempo y vas barato, nosotros tenemos lo segundo y a veces, a ellos les cuesta comprenderlo un poco ya que en las 3 horas de espera nos preguntaron unas 5 veces porque no pagábamos los sitios vacios lo cual significaría pagar el triple del precio acordado, imagínate ir a comprar una barra de pan y que te diga la señora que porque no pagas 3 ya que se le acaban de quemar dos en el horno.

Durante el viaje en sept-place nos pararon en unos 6 controles, en tres de los cuales nos hicieron abrir nuestras mochilas. Los controles podían ser tanto militares, como policiales, como de aduanas y cada uno de ellos nos investigaron de manera independiente, para cuando llegamos al control militar estábamos un poco hasta los huevos y cuando nos quejamos un poco y les preguntábamos que buscaban su simple respuesta fue: bad elements (malos elementos, gente mala) vete tu a saber que es para ellos gente mala (¿drogas?, ¿armas?).

El sept-place nos dejo en la orilla del río Gambia junto al resto de los pasajeros. Entonces tomamos una barquita de hierro (chatarra soldada) para alcanzar la isla de Jangjangbureh, no más cruzar conocimos a un chavalito que nos acercó al campamento mas barato (ya lo conocíamos por la Lonely-Planet) donde nos hemos hospedado por 2 días. La isla no es muy grande, mide 7 km de largo por 1.5 km de ancho más o menos y esta recorrida por una carretera con casitas y boutiques a ambos lados.



 

The Gambia tiene un panorama político un tanto unilateral, para ser benévolos, el actual presidente subió al poder tras un golpe de estado a los 29 años, prometiendo celebrar elecciones y establecer un gobierno con la retirada casi inmediata de los militares, paso un año y al no tener trazas de cumplir su palabra el banco mundial y otras organizaciones internacionales empezaron a imponer sanciones tras lo cual el militar decidió celebrar elecciones, en las cuales, curiosamente salió el electo como jefe de un partido “democrático” todavía sigue en el poder cargando a sus espaldas los asesinatos de muchos manifestantes estudiantes y la dudosa muerte de un periodista local que era el único que lo criticaba antes de las elecciones, así como la misteriosa desaparición de varios lideres políticos de la escasa oposición. Hablando con la gente local hemos aprendido que el tema político se evita directamente y cuando es así todo el mundo habla bien de su presidente ya que en sus propios susurros “nunca sabes quién puede estar escuchando”. Hicimos un amigo acá, Ablie, un chaval hijo de emigrantes mauritanos (hay unos cuantos) que además de buena persona resulto ser un buen guía moderadamente desinteresado. Ablie, y otros por acá creen que el presidente cura el sida, además de a los parapléjicos y tullidos, según el, los aspirantes a pacientes crean una larga lista viniendo de todo el mundo después de hacerse pruebas en los mejores hospitales y dar positivo en las pruebas del sida, después de ver al presidente, un hombre muy espiritual quedan totalmente curados y cantan sus alabanzas.

The Gambia es un gran ejemplo de los despiadados caprichos de la época colonial, no hay mas que ver la división territorial del país, los ingleses hicieron saqueos acá hasta cansarse e intentaron cambiar Gambia por otros territorios a países europeos. Hoy día son tenidos como racistas y no muy queridos, (que gente mas soberbia, no?).

Nosotros nos hemos decantado por el oeste del país ya que es donde creemos que se puede ver la vida local mas autentica, alejados del turismo masivo que acude a los 80km de costa atlántica totalmente plagada de resorts a la africana y turistas de cocktail, hotel sombrilla. El país tiene 300km de largo y 25 km de ancho de media, su capital es Banjul, ciudad decadente (dicho por ellos mismos) ya que la mayoría de sus habitantes han intentado migrar a la costa atlántica para vivir de las migajas de los resorts, su economía se basa en la producción de “ground nut” y en el turismo. Carece de infraestructuras como bancos y hospitales excepto en Banjul, Soma y Farafenni.

Decidimos hacer una pequeña excursión por el rio Gambia hacia el parque natural del rio Gambia, este parque, que consta de 5 islas en mitad del rio, se encuentra cerrado al público ya que están tratando de recuperar chimpancés crecidos en cautividad, sin embargo puedes acercarte al mismo con una barca para ver si con suerte ves algún chimpancé desde el río.




 Nosotros no vimos ninguno, pero el viaje, de 1:30 horas ida y 2: 30 horas de vuelta en el barco-chatarra, fue fascinante por el hecho de ver, por primera vez en mi vida, hipopótamos en libertad, no podía dejar de mirarlos, eso sí, a una prudente distancia porque aunque son animales vegetarianos, son famosos por su gran agresividad a la hora de defender su territorio. Vimos dos enormes hembras, una de ellas con una cría y la otra con dos crías. Las pequeñas desaparecían en el agua por ratos y volvían a aparecer en la superficie siempre cerca de sus madres. De vez en cuando las hembras nos miraban desafiantes para que la barca mantuviera la consabida distancia de seguridad.






No vimos tampoco cocodrilos, pero si unas colonias de pajarillos amarillo brillante y rojo brillante que habían construido multitud de nidos en la maleza justo a orillas del río. Vimos también varias especies de monos pequeñitos de color pardo saltando de árbol en árbol a lo largo de las orillas y un águila pescadora (así la llaman ellos) posada majestuosamente sobre el único árbol sin hojas en esta parte del rio.Tambien vimos enormes termiteros de color rojo mas grandes que una persona.






Estoy entusiasmada con la vida animal africana, es curioso como aquí la gente convive con los animales todavía, y no me refiero a las cabras, perros, gatos, burros, caballos y demás animales domésticos, me refiero a que das dos pasos y te encuentras con todo tipo de bichos, y ya me conocéis, me quedo boba, sin ir más lejos, en el patio del campamento dónde dormimos hay un babobab gigante habitado por unos murciélagos increíbles que hacen sonar su radar a partir de las 19:30 de la tarde y es un festival de sonidos como electrónicos toda la noche.




A partir de esa misma hora el patio se llena de sapos y ranas de muchos tamaños y colores que salen a “tomar la fresca”. Me encanta, no lo puedo evitar. En Madrid ya solo puedo relacionarme con la fauna humana de mis amigos y familiares (jajajaja, animales todos ellos) y con mi perra (que la pobre tiene que cubrir ella solita todas mis inquietudes por la vida animal). Ole por mi perra!!




Ahora estamos en Bignona, en el sur de Senegal,  Casamance. Nos hemos tomado 1 dia de descanso porque el ultimo viaje de 300km nos llevo unas 12 horas, cada viaje es una odisea aca, vas a por el pan y tardas 3 dias!!!. Bueno, nos hemos quedado en este hotelillo que es una antigua casa colonial que regenta un español muy majete que se llama Miguel. Estos son los alrededores del pueblo:




P.D: Esta es para mi amigo David, para que vea que en visperas de la llegada papal el apocalipsis se cierne sobre Bignona. Moita sorte con mazinger meu!!! Un biko enorme!